Sé que no sé

Lo malo no es acudir siempre a un buscador. La verdadera tragedia es que no sepamos qué preguntarle. Algo nuevo, una pregunta original, no la duda puntual del momento.

¿Qué es lo que no sabemos? Lo que ni siquiera imaginamos, verdaderas fronteras por explorar que constituyen un reto para nuestra vida intelectual. Una meta de por vida.

Es muy duro, pero no lo sabemos todo, por mucho que hayamos estudiado una materia.

Se ha acuñado la abreviatura, se ve en foros y comentarios de red social el “AFG” (Ask Fucking Google) como respuesta a muchas preguntas; pregunta a “San Google” se dice en español de forma más políticamente correcta (mejor que “al puto” Google).

Ya nadie quiere explicar nada a nadie, no me molestes si existe un robot para hacer el trabajo. Cuánta inhumanidad, y qué forma maleducada, poco consciente de contestar a la curiosidad del prójimo, penalizándola “déjame en paz si se lo puedes preguntar a una máquina”.

Muy al contrario, debería recompensarse esta actitud, fomentarla y más en la juventud, ya que es gran virtud. Los docentes, maestros y profesores, dedican su vida a ello, pero el aprendizaje no termina en las aulas.

La curiosidad es el gran motor del ser humano, ya lo dijo Aristóteles en esa gran primera frase del  libro de la Metafísica. Sencillo y bello.

Todos los hombres por naturaleza desean saber”.

(Traducción de Editorial Gredos)

Aristóteles (384-322 a.C.) es uno de los grandes de la filosofía occidental. Fue discípulo del otro gran filósofo de su época Platón, y maestro particular del gran conquistador Alejandro Magno.

Algunas frases atribuidas a Aristóteles para la posteridad:

https://www.lifeder.com/frases-de-aristoteles/

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Montañas de orden

No, no vi un programa de Marie Kondo, ni siquiera pago esa tele. Leí hace tiempo su libro La magia del orden, y me gustaron algunos de sus consejos porque son de sentido común.

Hablé la pasada noche con una persona de la que no tenía noticias directas hacía tres años o más. Me dio un arranque loco a la media hora de la conversación, de locura seria, porque ordené el escritorio, yo que soy el Caos personificado.

Se podría decir que vivo en este rincón del salón comedor, en la mesa que he convertido en escritorio y sirve para todo.

Hice algo muy importante, porque ni es común ni metódico que me dedique a esto. Dejo constancia para la posterioridad en la primera fotografía que salió bien.

También grabaré lo que sigue, porque decirnos “cosas muy normales” puede mover montañas:

“Hola hola te mando saludos besos y espero que todo bien”

Pongo esta cara para dar las gracias, a esta persona en especial, y a quien pueda proceder, ahora que tengo el escritorio tan chulo, a mi gusto, y me siento tan tan genial.

Libros a vida y muerte

Me apasiona la literatura, y me enciendo positivamente hablando de libros. Ayer, chateando con D. salieron unos cuantos títulos sobre la vida y la muerte (tema de las grandes conversaciones).

D. ayer comió con su familia, visitó a su abuelo, que está muy malito.

Ya no sabemos morir, qué tragedia contemporánea. Enfrentarnos a la lo que inevitablemente ha de llegar: la pérdida de nuestros abuelos, y luego nuestros padres, ya que damos su presencia por sentada. Ver la muerte con naturalidad, lo mismo que damos la bienvenida a un nuevo ser en la familia. Nacer y morir, ley de vida ambas cosas, por supuesto con respuestas emocionalmente opuestas.

Qué durísimo es aceptar la pérdida, qué extremo, y qué fácil lo escribí. Yo enterré a dos abuelas por cáncer tras largas agonías, y a un abuelo por infarto que ni siquiera supo que moría, tan rápido fue.

Existen los tanatólogos, psicólogos especializados en el duelo, cuando nos veamos en el triste trance debemos acudir a ellos sin reparos.

Creo que es bueno ir tomando conciencia ya que como sociedad la hemos ido perdiendo, o no nos la han transmitido bien.  

Podemos ser autodidactas, formarnos. Las lecturas nos preparan, nos enseñan, nos ilustran con personajes de ficción que nos acompañarán de por vida.

Ayer recomendé a D. un libro que me marcó, y he visto como favorito de mucha gente en grupos. Se trata de La sonrisa etrusca, de José Luis Sampedro. Es un relato conmovedor, sensible pero no sensiblero, se lee con una sonrisa incluso, es bellísimo. Ese abuelo, es el mío desde que leí la novela.

D. me recomendó Un monstruo viene a verme, de Patrick Ness (hay película también), muy bueno para quien tenga que afrontar una muerte temprana. Siendo un niño, ¿qué cosas es natural sentir? Si asistimos al sufrimiento de alguien a quien amamos, como nuestra madre, ¿no es cierto que también deseamos su marcha, si no hay solución a su mal? Los mayores debemos estar ahí, para los niños, para que no abandonen su infancia a pesar de estas grandes pérdidas.

D. fue más allá, recomendó Un monstruo viene a verme como un must para la juventud, un libro o película que debieran conocer. Y para todos los públicos que quieran aproximarse al modo de pensar de los jóvenes.

Hay algunas listas con libros para afrontar el duelo en Internet. Si tu abuelo está enfermo por ejemplo con cáncer, te ayudará leerlos también.

Estos libros son los que te recomendamos D. y yo.

¿Qué lectura recomiendas tú?

🙂

P.S. Sería aconsejable que los libros tuvieran recomendado un tramo de edad para su lectura. El de Sampedro es para un público adulto. El de Ness por el contrario se dirige a más bien a la juventud.

Pensamiento crítico: qué es

El pensamiento crítico es la habilidad de pensar clara y racionalmente. Pensar críticamente es reflexionar sobre cosas de manera independiente. A medida que usted avanza en la escuela, el pensamiento crítico se vuelve cada vez más importante.

Un pensador crítico puede deducir y llegar a conclusiones a partir de lo que ya sabe, utilizar su conocimiento actual para llegar a conclusiones e identificar fuentes de información relevantes para ampliar su conocimiento actual.

A continuación, algunas sugerencias para mejorar su pensamiento crítico.

  • Aclare su pensamiento. No se quede conforme con un entendimiento vago o confuso de las cosas. No acepte las cosas de entrada. Busque el verdadero significado de las cosas viendo no solo la superficie, sino también lo que se encuentra debajo de ella.
  • Utilice y refine sus estándares intelectuales. Juzgue las cosas de acuerdo a sus estándares personales, sociales y profesionales.
  • Mantenga una mente abierta. Usted no podrá pensar críticamente si se acerca a las cosas con opiniones y actitudes rígidas que no aceptan discusión.
  • Utilice la observación y la inferencia, pero dele gran importancia a la realidad objetiva. Para ser productivo, su pensamiento tiene que poder percibir e interpretar la realidad de manera correcta.
  • No juzgue rápidamente. Conténgase de juzgar hasta que esté seguro de que tiene suficiente información como para hacer un juicio informado.  Esta es otra manera de decir “no salte a conclusiones”.
  • Adhiérase al punto cuando está analizando algo. No salte de un pensamiento a otro sin que haya una conexión lógica entre ellos. Manténgase enfocado en lo que es relevante.
  • Sea intelectualmente curioso. Aprenda acerca de cosas sobre las cuales no sabe mucho y explore nuevas maneras de hacer y entender las cosas.
  • No deje que sus emociones se interpongan en su manera de pensar. Pensar críticamente es difícil cuando se está enojado o alterado. Usted pensará más claramente cuando este calmado y en control.
  • Sea un buen oyente. Entre mejor escuche, tendrá información más correcta y tomará mejores decisiones.
  • No se vaya con el grupo. Es tentador el adoptar ideas que se hacen populares. Pero eso es conformismo, no pensamiento crítico.

Página:

https://www.how-to-study.com/metodos-de-estudio/pensamiento-critico.asp

Mi motivo para vivir es mi libro favorito

Escribo listas de todo tipo, sobre todo de tareas pendientes. Las listas importantes están por elaborar, porque no considero que estén acabadas. Mi vida no lo está, sencillamente, es la razón, he de seguir descubriendo, por ejemplo las cosas candidatas a favoritas.

¿Mi libro favorito? Ahora uno por década quizá, no destaca uno en especial pero muchos sí me han influenciado, tantos como otros desconozco.

Mi libro favorito es el que leeré mañana, mi plato de comida favorito lo he de redescubrir mañana cocinado por alguien a quien todavía no conozco, quien se convertirá en una de mis mejores amistades.

El futuro no está escrito, dale pues otra oportunidad, y que sea tu motivo para seguir, sí, tú que no ves razones para permanecer en este mundo.

Hazte otro favor: no cierres tu vida haciendo listas de favoritos, y mucho menos aferrándote a ellos. Lee más libros, no releas lo que ya conoces porque el mar va lleno de peces de colores distintos.

P.S. Mi vida no ha terminado para afirmar absolutos como mis favoritos, aunque ya haga algún balance con medio siglo. Hoy afirmaré algo rotundo: una de las quizá 5, o 3 peores cosas de mi vida, es una de las pastillas que he tomado a lo largo de estos años (por precaución, no daré su nombre). Desde que me la recetaron de nuevo hace tres semanas, no doy una, soy una nulidad, me quedo dormida medio día. Recuerdo y no por nostalgia cuando tenía los treinta y pico años, cuando la tomaba a dosis mucho más altas. Pasaba mareada las mañanas en especial, sólo podía estar sentada. Yo en mi escritorio (aquí me encontrarás), escribiendo horas y horas artículos que ahora se me antojan muy extensos para el blog que tuve hace años.

El deber de los suicidas vivos

¿Por qué ese título en tu blog?, preguntó el psicólogo. No empezamos con buen pie, pareció pensar por su mueca de disgusto.

Acuñé la expresión “El Club de Los Suicidas Vivos” hace años para el blog anterior, que también firmé como Blue.

Soy una superviviente, eso es un suicida vivo. Me he dado una segunda oportunidad.

Pienso a menudo en la muerte como solución definitiva, pues realmente da fin a todo. Eso para ti, porque para los tuyos empieza la tortura de la pena y el remordimiento.

(Ya hablaremos más adelante, o no, de mi experiencia con el tema).

Pero descarto la opción del suicidio, porque no es solución, porque los problemas desaparecerían a un coste altísimo. Yo quiero vivir sin problemas, mejor dicho sin el gigantesco sufrimiento que me causan los problemas.

Hay que vivir, para empezar sobreviviendo.

No considero despectivo ser un suicida vivo, o viva. Es una realidad, he pasado por esa situación. Me he “reiniciado” en este duro oficio de vivir. La primera vez, me arrojaron al mundo en una concepción no requerida por mí. La segunda, desperté queriendo cuando podía haber escogido no hacerlo.

Cada semana pienso en ello al menos una vez, el fuego arde por pastillas que le echen. En diciembre pasado me enfadé tanto con mis ideas suicidas que me pasé el día escribiendo.

Suele ser mi respuesta, imponer mi voluntad vital a la ideación de muerte. Si la cosa es muy fuerte, previo consejo médico, una pastilla “mata-ideas”.

Este mes no me he librado, de hecho ha sido peor. Ni escribiendo me libro de las pesadillas, de las ideas hechas ensueños, de imaginarme en escenarios donde me encuentran yaciendo, de otras cosas que omitiré.

Vivir es una obligación, un deber moral”, dijo José Luis Sampedro, economista y gran humanista español, en una entrevista que concedió a los noventa y algo, poco antes de morir. Estaría fatal de salud a esa edad, quizá cansado vitalmente. Me quedó grabada esa frase en particular, y me reconocí de acuerdo con él.

Qué más da que no nos guste este mundo, si es el que hay: vamos a vivir en él, a “dar guerra”, pues si aquí estamos, si existimos, será por algo. Es durísimo, a veces tan insoportable que acabarías con todo; pues hay que rebelarse con la idea de acabar con todo. Con la idea, matar a la idea, pero no (y jamás) a la persona portadora.

Se pueden solucionar algunos problemas, y convivir con otros (se dice muy fácil, pero tengo mil y uno).

“Tu problema no es el problema, es tu actitud ante el problema” (Capitán Jack Sparrow)

Tú no tienes la culpa, y esa es la razón principal para tu supervivencia. Si pagas con tu muerte, es como si la culpa fuera por entero tuya, has asumido cargas que de ninguna manera te pertenecen hasta ese punto.

P.S. Estoy pensando (repensando) publicar los artículos más destacados del blog antiguo, uno de ellos sobre “El club de los suicidas vivos”. He abandonado el proyecto de ese libro, por el momento: complicaciones personales me llevaron al viaje del pasado marzo, cuando empecé los trabajos de este blog.